miércoles, 16 de diciembre de 2009

cuestión de clases

A pesar de no ser de ningún lado y de todos a la vez, en mi familia siempre he escuchado que nuestro apellido no es un "C" cualquiera, sino el mismo que el del físico, o del Conde no sé quien, el de la ministra de cultura, el del obispo que ayudó en la conquista de no se qué... que mi bisabuela donó toda la ornamentación de la iglesia X, que este cuadro es de un valor incalculable, que antes de que comenzaran los grandes magnates la mayoría de los comercios eran de nuestra propiedad... herencia vamos.

Y miro a mi alrededor y todos mis familiares son personas con estudios universitarios, con las mejores notas de su promoción, con su vida resuelta y un bienestar envidiable.

Son personas educadas, refinadas y disciplinadas. Producto de una infancia llena de cultura (de algo tenía que servir que mi abuelo fuese el maestro de la escuela).

Todos empezamos nuestros estudios en colegios religiosos, pero poco a poco fuimos acabando en instituciones públicas y "mezclandonos" con personas que por desgracia no han tenido las mismas oportunidades.

Hoy por hoy, todos los descendientes de mi familia son parecidos a mi, hemos heredado esa educación pero no "nos tiramos los peos más altos que el culo" como dirían algunos y sabemos guardar para nosotros ese prestigio y ser más humildes.

Hay otro tipo de personas que prefieren enseñarle al mundo las propiedades que tiene, mantener a sus hijos en colegios de pago hasta en la Universidad e impedir a toda costa que mantengan relaciones con "los niños de la calle".

Por otro lado, yo estudio la marginación, la ayuda, y veré como una familia es capaz de sobrevivir con un paquete de galletas y leche en polvo durante una semana.

En un nivel intermedio está la gente sencilla; gente que no es ni de aquí ni de allá, gente que no sabemos ni quienes son sus padres, pero no importa, son gente abierta dispuestos a compartir contigo lo poco que tengan.

Yo he tenido la suerte de toparme con todo ese tipo de personas.

Una vez, recuerdo que estaba en un parque sentada en el cesped, vinieron dos niñas gitanas. Hablaban inglés, francés y castellano. Tenian las paletas de leche llenas de caries, mocos colgando y chupaban felices unos chupa-chups que les ensuciaban todas las manos.
Venian a pedirnos dinero, pero acabaron sentadas con nosotros ofreciendonos de sus chupa-chups y jugando a hacer palmas.

En otra ocasión, cuando llegué después de mucho tiempo a mi pueblo, me encontré con que tenía nuevos vecinos. Sin conocerme de nada me invitaron a cenar.
No fue una cena cualquiera, cuando iba hacia su casa y vi que habían puesto en medio de la calle una mesa enorme, habían sacado sillas de plástico y cada uno había preparado algo para comer entre todos. Rápidamente entré en casa, saqué lo primero que encontré y pronto llegamos a una agradable sobremesa que se alargó hasta altas horas de la mañana.

También he asistido a fiestas privadas, en casas de 3 alturas con piscina y mil cosas más. Fiestas en locales alquilados organizadas por "niños de papá" con invitación impresa dónde hay que pagar 10€ para entrar. En su interior no hay más que borrachos tirandose a la piscina semidesnudos y conversaciones carentes de todo. Y realmente creo que esta gente es más desgraciada por tener de todo y no saber apreciarlo a quienes no tienen nada y disfrutan con una peli bajada de internet mientras comen papas marca de la cabra.

Últimamente he estado más ligada a este último tipo de eventos, con ese tipo de gente. Nuevos ricos, sus padres no se sabe quienes son, o si se sabe son los especuladores del momento, la "mafia" de hoy en día. Creen que tienen educación, pero con unas copas de más todos gritan igual, no saben acoger a la gente y sin importar ni quien ni cómo seas te tratarán igual; independientemente de si tienes 8 u 80 años.
Sólo saben comportarse de una determinada manera y no consiguen adaptarse a las nuevas situaciones.

Recuerdo a estos últimos y me amargo, mientras que pienso en la dulce gitanilla y ella, como dice Fito,"limpia con su manga grasienta la suciedad que la sociedad pegó a mi alma".

2 comentarios:

  1. Más vale estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar todas las dudas.

    Pues eso mismo hago en este post, pero que sepas que te leo.

    saluDOS

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  2. Tranki, era un grupo de amigos de mi amiga... la verdad que hacái tiempo que no lo pasaba tan bien!
    Lo necesitaba! ¿y tú cómo estás?

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y dijeron por aqui...