
Todo comenzó un frío viernes de invierno;estaba en la clase de deporte con dos compañeras en los campos de la universidad. Habíamos entrado ya en calor cuando una de ellas me enseñó un tiket para ir a comer a una fiesta que había en la calle. Parecía divertido. Aceptamos la invitación y fuimos a comer pero, antes del postre, nos volvimos a los vestuarios para ducharnos y quitarnos el chandal del uniforme.
Cuando estabamos ya en la puerta del hall de la universidad me di cuenta de que me había dejado la mochila en la taquilla. Mientras les comentaba a las chicas que la tenía arriba me palpaba los vaqueros y notaba la llave; no pasará nada si la dejo alli hasta mañana, pensaba.
A la vez la profesora, una mujer de unos 45 años, rubia, delgada y con cara de perro viejo, estaba dándo algún tipo de órdenes. Presto atención: "¿alguien no ha podido abrir su taquilla porque se ha equivocado de llave? Este chico no puede abrir su taquilla y teme que le hayan quitado sus cosas".
Las chicas interrumpen la explicación para decirme que a las 7 se acaba el postre y que se marchan a la fiesta, que prometía ser muy buena y que si me iba con ellas.
Como yo no había abierto mi taquilla acompañé a la profesora y al chico arriba para recoger mis cosas y mirar a ver si les podía ayudar.
Su taquilla estaba justo debajo de la mia, pero no puedo hacer nada. Cojo mis cosas y cuando me giro el vestuario se había vuelto tenebroso, en tonos grises, con telarañas y mucha humedad. El chico desaparece y veo a la profesora con la cara pálida y las ropas rotas. Hago un chequeo rápido y observo que todas las taquillas se han vuelto jaulas dónde hay niños metidos. Yo ya no tengo mochila ni vaqueros, llevo unas ropas de color blanco y araposas que huelen mal.
La profesora se marcha y me doy cuenta de que soy una prisionera más, como todos los niños de allí.
Viene Álvaro a hacerme una visita. Parece que llevo allí encerrada mucho más tiempo del que creo. No interrelaciono con él, solo le veo. Está mirando a todas las jaulas pero parece que no me ve.
Una voz en off me explica que todo esto ya ha pasado, que es una pélicula con su final feliz y me ordena que no hable con él. No puedo hablar con él.
Aparece una niña, con los ojos verdes intenso, cabello negro y ropa antigua; empieza a venir todos los viernes, pero yo me doy cuenta de que es un fantasma que vive allí intentando resolver el caso de la taquilla (que se ha convertido en una celda del mismo tamaño) y se aparece los viernes, día en el que viene álvaro, para comunicar todo lo que ha descubierto.
La niña desaparece y le digo que siga buscando que yo confio en que ella lo averiguará.
Levanto la vista y veo que Alvaro Se marcha. Yo salgo corriendo detrás de él y estiro el brazo intentando alcanzarlo pero una verja se cierra trillandome la mano.
Empiezo a gritar su nombre hasta que se gira pero no es él. Vuelvo a mi celda y la voz en off me dice que no tendría que haber hecho eso porque acababa de cambiar el futuro.
Me vuelvo loca, chillo, cojo una cadena de tanque que hay colgada de la pared e intento ahorcarme. Mientras estoy colgando, con las piernas encogidas y suplicando por morir, viene la profesora que se ha convertido en el guardia, me dice que no puedo hacer eso y me empieza a dar latigazos mientras estoy ahorcada.
Desaparece y entra en escena una abuela de unos 80 años con un vestido de flores. Yo estoy completamente loca, le digo que si me quiere hacer un cunilingus y ella acepta.
Veo como me quito los pantalones mientras la abuela se tumba.
Aparece otra mujer que asustada se marcha.
Esto ya es demasiado. Me despierto. Son las 4 del 4º día del año. Mi promesa no se ha puesto en marcha todavía. Aún no lo he conseguido.

Chica, aprovecha tus sueños para hacer una peli de miedo. O un videojuego de miedo.
ResponderSuprimirSeguia en muchas tonicas la linea del Silent Hill.
Al mal tiempo, patada en los cojones.
saluDOS
Buen guión para publicarlo y leerlo antes de irse a dormir...ggg!
ResponderSuprimirLas pesadillas revelan lo que llevamos en nuestro interior y que, por unas causa u otras, no exteriorizamos. PERO ES QUE POR ALGÚN LADO TIENEN QUE SALIR!!!!!!
Por cierto, vivo en Sevilla aunque soy de Valladolid. Y tu?