Ya está, ya pasó, tranquila, todo volverá a la normalidad.
Con esto, a 22 de Enero, cierro otra carpeta de mi vida.
Ahora toca recoger todos los recuerdos y meterlos en una caja. La pondré arriba del armario dónde no la vea más y al final del año, como todos los años, sopesaré si esa caja tiene recuerdos buenos o malos; si son buenos la abriré y dejaré solo los más bonitos, pero si son malos la quemaré con todos los malos recuerdos y con mis deseos de año nuevo.
Ahora sí. Me auto "bienvenido" a la vida de nuevo, espero que con estas letras se vayan las lágrimas, pesadillas, autocastigos, la pérdida de tiempo, las caras amargadas, los gritos, las peleas, la soledad, la tristeza, las indecisiones y los complejos y que venga el positivismo, la alegría, el olor a ropa limpia y mi personalidad, porque hace un año y medio alguien me la quitó y dejé de ser yo, pero no, no amigo, a la gente no se le cambia así como así, voy a ser rebelde, a escuchar a Alaska y a los Delinquentes y a ser feliz, que hoy está el día soleado.
(Escrito el 22 de Enero en la biblioteca después de haber tenido una de las conversaciones más serias de mi vida.)
Cactus
Hace 5 días

¿tu? ¿una conversación seria? ANDA YA!!!
ResponderSuprimirEn fin xiqueteta, ¿cuando volvia usted?
saluDOS y nos vemos en los bares
Gracias por tu post...
ResponderSuprimirPor cierto, y creo que los malos recuerdos son las huellas de una existencia que mejoró con el paso del tiempo y son los que nos enseñan que siempre podemos cambiar las cosas del modo que queramos.
Nos hacen valorar el presente si éste es el que soñábamos y nos impulsan a un futuro con más vitalidad para poder cambiar lo que no nos gusta.
Guarda esas cenizas.
Recupera tu personalidad! Nunca dejes que nadie te la arrebate, y quema los malos recuerdos, pero recuerda las llamas para aprender de ellos.
ResponderSuprimirUn beso muy grande!!