miércoles, 9 de junio de 2010

Bla, bla, bla...


Y aquí seguimos, tu leyendo y yo escribiendo, sabiendo que tenemos cosas por hacer pero con ganas de detener el tiempo por un momento.

Da igual la hora que sea; hace tiempo que cuando me preguntan qué hora es siempre contesto "la hora de hacer lo que quieras... ¿quieres comer? come, ¿quieres dormir? duerme..."
Esa es mi filosofía de vida en esta etapa en la que no tengo horarios fijos sin deberes ni obligaciones de estar a tal hora en cierto sitio.
¿Libertad? No lo sé, pero sí felicidad y tranquilidad.
¿Qué quiero decir ahora mismo? Probablemente nada, como la mayoría de las veces que escribo; simplemente, como ya he dicho otras veces, me gusta dejar que mis dedos fluyan por este teclado, sin importarme quién lo vaya a leer o si tiene sentido o no.
Seguramente cada letra, cada palabra, reflejará el cómo me siento e incluso alguna persona avispada se puede percatar de que estoy escuchando música...

Cuando escribes y escuchas música tus palabras fluyen con la melodía y hace cambiar tus sentimientos; en este párrafo hablo de la fuerza que tengo dentro (cuando suena un crescendo) y en éste voy decayendo hasta que una lágrima se asoma por mi mejilla (en los diminuendos).
La magia de la música.
¿Qué sería de nosotros sin ella?
Todos podemos escribir; cosas más bonitas, otras menos, con sentido o sin él...
Pero no todos pueden componer una melodía que te erize los pelos, que te lleve a otro tiempo sin haberla escuchado antes... emocionarte sin saber por qué se creó... escuchar esas frases que te reflejan tan bien en ese preciso momento y decir "eso es justamente lo que yo pienso pero nunca se me habría ocurrido expresarlo de esa manera..."

Ponte una canción que te guste, cierra los ojos, balancea tu cuerpo a su compás, evádete del mundo.
Eso es libertad.

2 comentarios:

  1. Di que si! la música es de las pocas cosas que a uno le ofrecen libertad! B7s!

    PD: hay ganas de verte! ^^

    ResponderSuprimir
  2. Confieso: no he tardado ni un segundo en venir a olisquear este rincón. Cuántas cartas como la del gran T-Mos tendría que escribir... y cuántas canciones habré escuchado escribiendo y las habré puesto de fondo en mis publicaciones. Me encanta saber que hay gente con la que puedo seguir llegando a sentirme identificado, porque la simple melodía de una canción, por muy buena o mala que pueda llegar a ser, puede ser la banda sonora perfecta de lo que marca el corazón.

    Por el primero de muchos (espero) comentarios cruzados entre usted y yo. Un beso!

    PD: Hoy ganó España y estoy un pelín... drunk :-)

    ResponderSuprimir

y dijeron por aqui...