Odio el momento en el que se me fue todo de las manos, hice una bola cada vez más grande que no pude parar.
Me odias, y me odio a mi por haber sido la causante de ello.
Se me hace un nudo en la garganta cada vez que imagino tu cara, suena tu nombre o cuando una fotografía tuya se cuela entre las demás.
Te extraño, te lloro.
te ...... ¡no! no supe hacerlo una vez y no soy digna de decirlo.
Hasta tu silencio, que me produce la mayor de las agonías, es perfecto.
Tantos años sin hablarnos, sin saber de ti y no pasaba nada, yo sabía que estabas ahi aunque no tuviese ni idea de tu paradero, pero ahora sé que si te llamo no estarás, no querrás que te cuente mis problemas y no querrás contarme los tuyos... nunca más. Temo que sea NUNCA, y que yo siempre te recuerde...
Quiero abrazarte, aunque no sea digna de tus brazos, quiero escuchar tu voz aunque no me la quieras dirigir, quiero volver atrás aunque sea imposible.

BoleT.

Ains Masé Masé, menudos dos tamos hechos.
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